Podemos decir que toda la Biblia es un mensaje de Dios. Nuestro Padre celestial nos la ha dado para enseñarnos muchas cosas. Pero ahora hablaremos de dos mensajes especiales que Dios transmitió hace más de dos mil años mediante un ángel llamado Gabriel. La Biblia dice que este ángel “está de pie delante de Dios” (Lucas 1:19).

Gabriel trasmite su primer mensaje alrededor del año 3 antes de nuestra era. En las montañas de Judea, seguramente cerca de Jerusalén, vive un sacerdote de Jehová llamado Zacarías. Él y su esposa, Elissbet, ya son mayores y no tienen hijos. A Zacarías le toca ahora servir de sacerdote en el templo de Dios, en Jerusalén. Mientras está dentro del santuario del templo, se le aparece de repente Gabriel junto al altar del incienso.

Como es natural, Zacarías se asusta, pero el ángel lo tranquiliza con estas palabras: “No tengas miedo, Zacarías, porque tu ruego ha sido escuchado. Tu esposa Elisabet te dará un hijo, y tienes que llamarlo Juan”. Gabriel también le dice que su hijo “será grande a los ojos de Jehová”. Además, le indica que Juan, preparará un pueblo para Jehová (Lucas 1:13-17).

A Zacarías le cuesta mucho creer lo que le anuncia el ángel, porque él y Elisabet ya no tienen edad para tener hijos. Por eso, Gabriel le dice: “Te vas a quedar mudo y no podrás hablar hasta el día en que estas cosas sucedan, porque no creiste en mis palabras “. (Lucas 1:20).

Mientras tanto, la gente fuera del santuario se pregunta por qué tarda tanto en salir Zacarías. Cuándo por fin sale, no puede hablar. Tiene que comunicarse haciendo señas con las manos. Está claro que ha visto algo sobrenatural en el santuario.

Tras terminar su servicio en el templo, Zacarías regresa a su casa. Al poco tiempo, Elisabet queda embarazada. Mientras espera a que nazca su hijo, se mantiene lejos de la gente y no sale de su casa en cinco meses.

Entonces, el ángel Gabriel se aparece de nuevo. ¿A quién? A una joven soltera llamada María que vive en la ciudad de Nazaret – en la región de Galilea-, al norte de Jerusalén. ¿Que le dice? “Cuentas con el favor de Dios. Mira, quedarás embarazada y darás a luz un hijo, y tienes que llamarlo Jesús. Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo […], y él reinara sobre la casa de Jacob para siempre. Su Reino no tendrá fin”. (Lucas 1:30-33).